EL EFECTO BRADLEY
Nada está dicho en las elecciones en USA

 

 
     
 

Estimados amigos:

Aún cuando todo parece que el ganador de las elecciones en Estados Unidos sería Barack Obama, en el "bunker" del Partido Demócrata aún no se atreven a cantar victoria: ellos temen el llamado efecto Bradley.

Según las últimas encuestas libradas en las calles de los principales estados norteamericanos, Barack Obama lidera las intenciones de voto de cara a las elecciones generales del próximo 4 de noviembre. Según un resumen de sondeos de Real Clear Politics (RCP). De acuerdo con el portal especializado, el senador supera al postulante republicano John McCain por 5.5 puntos porcentuales, en una compilación que consideró sondeos de las reconocidas empresas de opinión Gallup, Rasmussen y Zogby, entre otras. Obama cuenta con el respaldo de más de un 50 por ciento de los encuestados, cifra sin precedente en los cómputos de RCP en la actual contienda, teniendo en cuanta además que faltan menos de 5 días para la hora de la verdad.

La crisis económica del país del norte y el soporte de McCain a las políticas del gobierno del presidente George W. Bush continúan siendo un lastre para las aspiraciones del legislador por Arizona para convertirse en el 44 presidente de Estados Unidos. Esta última semana se amplió la ventaja del senador demócrata por su enorme dominio financiero de la campaña en la recta final y por el apoyo del ex secretario de Estado republicano Colin Powell, declaración con viene teniendo un amplio impacto en el sector de los indecisos.

Prudencia en las encuestas
Las encuestas pronostican que McCain tendría asegurados 143 votos electorales de los Estados que se consideran tradicionalmente fieles los republicanos. A ese número podrían añadirse 15, con un total máximo en el momento de la elección de 158. Obama partiría al conteo del 4 de noviembre con 211 votos, a los que se podrían agregar otros 66 de los estados que se inclinarían por los demócratas, con un total de 277. Este resultado representaría una derrota sonada para la dupla republicana McCain-Palin, en el voto popular y en los grandes electores. Las predicciones también vaticinan un desastre adicional para los republicanos. Incluso Obama sale triunfador en la compulsa que se realiza en Estados Unidos desde el incio de la gran guerra en 1940 en todo el país. En esta rara encuesta participan unos 250,000 niños y jóvenes de 4 a 18 años. Este sondeo siempre ha acertado el pronóstico de la elección presidencial, salvo en 1948 y 1960. Se registra que a tres semanas de que los norteamericanos votaran, sólo Ronald Reagan pudo superar una diferencia tan amplia con tan pocos días y ganar el 4 de noviembre de 1980 a Jimmy Carter. Sin embargo –pese a todas estas señales– en el bunker del Partido Demócrata, aún no se atreven a cantar victoria, temen el llamado efecto Bradley, más allá de los eufóricos discursos de campaña.

Miedo a las sorpresas
La buena performance de Obama tras los tres debates y los personajes que ha logrado sumar, como por ejemplo el presidente de Google, no es suficiente para ganar las elecciones. Nada está dicho aún. Pero, debemos advertir que hay un voto silencioso que le puede aguar la fiesta a los demócratas. Como se ha propalado esta última semana, el ex secretario de Estado del presidente Clinton, Bill Richardson, la elección aún no está ganada. Entre las encuestadoras incluso hay nerviosismo. Temen sorpresas. Hay tres grandes desafíos que preocupan a los expertos que estudian las tradiciones de los votantes norteamericanos. El papel del racismo, el voto de los jóvenes y el compromiso de los ciudadanos de raza negra, son elementos clave en la elección de Obama.

A inicios del mes pasado, Randall Kennedy, prestigioso profesor de Derecho afroamericano explicó en The Washington Post lo siguiente: "hoy ya no se da como antes el racismo lleno de odio y violencia, pero en cambio hay una forma de prejuicio más bien vago, refinado, subliminal. Si Obama pierde, los electores habrán cometido un gran error que tendrá mucho que ver con prejuicios raciales".

Algunos asesores demócratas opinan que los resultados serán muy ajustados porque el factor raza será determinante, ya que cuando los votantes blancos se metan en su cabina para votar, tendrán que responder a una pregunta que determinará el resultado final de estos comicios presidenciales: ¿Están preparados para votar a un negro?. Sin testigos pueden votar a quien quieran y sin dar explicaciones. Los encuestadores admiten que muchos de los consultados que responden que no saben a quién votar, son aquellos que no se atreven a admitir que votarán por McCain para que el encuestador no piense que es un racista. Y también entre los blancos que responden que apoyarán a Obama hay muchos que mienten, para no dar la misma impresión, explican algunos expertos. No olvidemos que, sistemáticamente, la política de estado en EEUU ha sido la no discriminación, política, dicen algunos, avivada por autoridades, funcionarios, políticos, dirigentes y líderes, coincidentemente, de raza negra. Desde la Casa Blanca, hasta el boca a boca en los taxis, ha sido una sola idea. De manera que es casi un sacrilegio que los jóvenes piensen de manera contraria. Sin embargo, en los hogares, hay muchos padres que no piensan así.

Algo de historia
Durante los años 80 y 90 en las elecciones en las que un blanco se enfrentaba a un ciudadano negro para alcalde, gobernador y congresista, siempre el aspirante blanco tenía en las encuestas menos votos que su rival afroamericano. Sin embargo, cuando los votos se contaban casi siempre ganaba.

Nadie sabe si las diferencias existentes ahora a favor de Obama serán lo suficientemente amplias para superar el factor raza y si al final ganará. Aunque muchos reconocidos encuestadores advierten que la victoria abrumadora que muchos predicen no se produciría, finalmente. Porque hay dos grupos de población que nadie sabe cómo se comportarán. Los estadounidenses mayores de 21 años, jóvenes que nunca han votado, estudiantes y gente que acaba de entrar en el mercado de trabajo y que se han decantado mayoritariamente a favor del aspirante demócrata, se han convertido en uno de sus bloques de votantes más fieles. Pero, los jóvenes suelen quedarse en la casa o en sus universidades y no votan en las elecciones presidenciales, teniendo en cuenta además que todos los sondeos pronostican ya el triunfo del senador negro, en un clima, por demás, con un gran exceso de triunfalismo.

Por tanto este 4 de noviembre la participación de la ciudadanía es una incógnita que tendrá mucho peso en estados como Virginia, Carolina del Norte y Florida con bastante población universitaria y en Colorado o Nuevo México, donde hay mucha gente joven e hispanos treintones que nunca hasta ahora han votado. Millones de norteamericanos de raza negra tienen por primera vez un motivo orgulloso para acudir a las urnas porque hay un candidato de su mismo color que podría ser presidente. La pregunta clave es, ¿será esta una razón suficiente para movilizar a un sector del electorado que por antonomasia se suelen llamar "los no partícipes", es decir, no estar interesado en la política?.

Realmente, los expertos en sondeos admiten que no saben cuál será su comportamiento final aunque la motivación de hacer historia y elegir a un negro será muy importante para muchos y, parece, acudirán finalmente a las urnas.

El efecto Bradley
Bien, todas las encuestas favorecen a Obama, pero los asesores demócratas aún no cantan victoria. Le temen al llamado efecto Bradley. Y, qué es esto.

El nombre se lo dio involuntariamente Tom Bradley, que siendo alcalde de Los Ángeles perdió las elecciones para gobernador de California en 1982, a pesar de que las encuestas le otorgaban una muy amplia y cómoda victoria. Según los analistas, Bradley perdió porque los ciudadanos dijeron en los sondeos que votarían por él, pero a la hora de votar lo hicieron por su rival blanco, George Deukmejian. La situación estuvo a punto de repetirse seis años después: Douglas Wilder llegó a las elecciones a gobernador de Virginia con una ventaja de nueve puntos en las encuestas. Wilder finalmente ganó y se convirtió en el primer gobernador negro de EEUU, pero por apenas medio punto porcentual. Algo que los más conspicuos analistas no pudieron advertir. Desde entonces, los negros ganaron muchas elecciones y algunas con comodidad. Pero Obama es el primer candidato afroamericano con opciones reales de alcanzar la Casa Blanca, por lo que pisa terreno desconocido y muy peligroso para algunos bien marcados intereses empresariales norteamericanos, al igual que en su momento lo hicieron Bradley y Wilder.

Los conservadores, entre tanto, reaccionan con sorna al reproche de racismo: La izquierda no puede imaginar (…) que millones de norteaemericanos sencillamente dudan de este niño maravilla demócrata, según el publicista Brett Johspe: "Si Obama pierde, todos los estadounidenses se convertirán en víctimas de esta táctica abyecta, que supone que una derrota tendría motivaciones racistas".

Michael van der Galien, un publicista conservador muy conocido en los Estados Unidos, quien fuera jefe de estrategia del ex presidente Bill Clinton, escribió en un diario la semana pasada: "Por cada uno que no vote por Obama por su color, habrá dos o tres que sí voten por él porque creen que es tiempo de que un negro sea presidente; eso curaría a Estados Unidos de su pasado racista". Por otro lado, concluye: "Obama cosechará más de un 90 por ciento del voto negro, precisamente gracias a ser negro".

Como que las cosas se ven negras en las elecciones. No hay que olvidar que la mayoría de encuestadoras en EEUU, por un ánimo de transparencia, graban y/o filman las encuestas. Hay quienes opinan que se debe regresar al anonimato. Pero, una gran parte de los encuestados por no ser tildados de racistas e intolerantes ante la opinión pública, posiblemente digan votar por Obama, pero sin embargo, hay un voto velado y secreto que, en la soledad de la cámara secreta, cambie los destinos de la humanidad.


Ms. Carlos Vargas Cárdenas
Dra. Janett Mostacero Llerena
Noviembre 01 del 2008

 
 
 
 

 
 


Ir al [BGE]