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El 14 de
febrero es el cuadragésimo quinto (45º) día del año en el Calendario
Gregoriano. Es decir, nos quedarían 321 días para finalizar este año 2008 bisiesto.
El Día de San Valentín es una celebración tradicional en la que los
enamorados, novios, amigos o esposos expresan su amor o cariño
mutuamente. Se celebra el 14 de febrero, onomástico de San Valentín.
En muchos países se le llama el Día de los enamorados y se conoce
como Día del Amor y la amistad. En la actualidad, se celebra
mediante el intercambio de notas de amor conocidas como "valentines",
con símbolos como la forma simbólica del corazón y Cupido. Desde el
siglo XIX se introdujo el intercambio de postales producidas
masivamente. A esta práctica se sumó el dar otro tipo de regalos
como rosas y chocolates, normalmente regalados a las mujeres por los
hombres. En el
calendario de la Antigua Atenas, el periodo comprendido entre
mediados de enero y mediados de febrero era el mes de Gamelion,
dedicado al sagrado matrimonio de Zeus y Hera. En la antigua Roma,
el 15 de febrero se celebraban las Lupercales, en honor de Fauno
Luperco, dios de la fertilidad.
Connotaciones
Esta
fiesta ha tenido distintas connotaciones en los países tal es así
que en Colombia no se celebra el 14 de febrero sino en septiembre,
pues comercialmente febrero es el mes de la temporada escolar en la
mayor parte del país. Es común la tradición del amigo secreto, que
consiste en sortearse el recipiente de un regalo -hombre o mujer-
sin que este sepa quién se lo obsequió. En México se demuestra el
amor entre los novios o esposos con rosas. En Perú esta fiesta se le
conoce como el día del Amor y de la Amistad. Es común el regalo de
rosas entre los amigos y familiares. Tal es así que según el color
de la rosa se esta expresando un mensaje. Por ejemplo: la rosa roja
simboliza el amor, la blanca representa la paz y la amarilla la
amistad. Por su parte en Japón, además del festival de Tanabata
(七夕), versión local del Qi Qiao Jie, el Día de San Valentín se
celebra desde mediados del siglo XX, impulsado inicialmente por la
compañía de chocolates Morozoff en 1936. Como particularidad, se
destaca el hecho de que son las mujeres quienes regalan chocolates a
los hombres, ya sean sus familiares, amigos o compañeros de trabajo.
En este último caso, el obsequio se vuelve casi una obligación, pues
deben regalarles chocolates a todos sus colegas (義理チョコ giri-choco,
de giri, "deber", y choco, apócope de chokoreeto, "chocolate"). Como
una especie de compensación, también producto del mercadeo, los
hombres devuelven el favor un mes después, el 14 de marzo,
celebración conocida como White Day ("Día blanco"), día en el cual
se suelen regalar chocolates blancos, malvaviscos o cualquier
obsequio de color blanco, incluso ropa interior. En Guatemala se
conoce como el día del amor y la amistad. Las personas lo demuestran
haciendo de intercambio por ejemplo amigos secretos, regalando rosas
los hombres a las mujeres, chocolates y pequeños detalles que
demuestren amor y amistad.
Historia de Cupido
Cupido
es uno de los símbolos de San Valentín, se le conoce como un niño
alado y armado con arco y flechas que son disparadas a dioses y
humanos, provocando que se enamoren profundamente. En ocasiones
lleva también los ojos vendados, para mostrar que el amor es ciego.
Su propia historia de amor aparece narrado en su forma más completa
en la novela latina "El asno de oro" o "Las Metamorfosis" de Apuleyo
(siglo II d.C.). En la antigua Grecia cupido era conocido como Eros, el
hijo joven de Afrodita la diosa del amor, la belleza y la
fertilidad. Para los romanos cupido es el dios del amor hijo de
Venus y de Marte, dios de la guerra. Cupido era ayudante de su madre
Venus, dirigía la fuerza primordial del amor y la llevaba a los
mortales. Era pícaro y carismático, pero a veces cruel con sus
víctimas, ya que no tenía escrúpulos. A la espalda llevaba dos
clases de flechas: unas doradas con plumas de paloma que provocaban
un amor instantáneo, y otras de plomo con plumas de búho que
provocaban la indiferencia. Consciente del poder que tenia, a veces
rechazaba las peticiones de su madre y los demás dioses de
interferir en el curso de la vida de algunos mortales así que
provocaba frecuentes problemas a los dioses.
Un
día se enfadó con Apolo cuando éste bromeo sobre sus habilidades
como arquero, así que Cupido hizo que Apolo se enamorara de la ninfa
Dafne y a ella le disparó una flecha con punta de plomo. Dafne rezó
al dios río Peneo pidiendo ayuda y fue transformada en un árbol de
laurel, que se consagró a Apolo. Así entre rebeldía y travesuras,
cupido cumplía con su cometido, al paso del tiempo Venus comenzó a
preocuparse porque su hijo no crecía, así que en busca de una
respuesta se dirigió al Oráculo de Temis, quien le dijo: "El amor no
puede crecer sin pasión". Venus no comprendió la respuesta hasta que
nació su hijo Anteros, dios de la pasión. Cuando estaba junto a él,
Cupido crecía y se transformaba en un hermoso joven, pero cuando se
separaban, volvía a ser un niño. Por otro lado en la Tierra de los
mortales vivía una princesa llamada Psique (Alma), que a pesar de
ser tan bella no lograba encontrar marido pues los hombres que la
idolatraban no se sentían dignos de ella. Su padre intentó hallar a
través del oráculo de Delfos un buen marido para Psique, pero éste
predijo que ella encontraría el amor en un precipicio. El marido que
le sería destinado, una serpiente alada, terrible y poderosa,
llegaría hasta ella y la haría su esposa. Venus celosa por la gran
belleza de Psique le pidió a Cupido que la hiciera enamorarse
locamente del hombre más feo, vil y despreciable del mundo. Enterada
de que se encontraba en el borde del abismo, envió a su hijo a
dispararle sus flechas pero este al verla, se enamoró profundamente
de ella y creció hasta convertirse en un apuesto joven.
Contra
los deseos de Venus, Cupido llevó a Psique por arte de magia a un
castillo aislado y se casó con ella, teniendo la condición de que
como simple mortal, tenía prohibido mirarlo. La princesa al sentirlo
cerca y escuchar su dulce voz no sintió temor, estaba segura que no
era un monstruo, sino el amante esposo que tanto tiempo había
deseado. Él la visitaba todas las noches rogándole siempre que no
viera su rostro. Eran muy felices hasta que convencida por sus
envidiosas hermanas, Psique rompió la prohibición impuesta por los
dioses y miró a su marido. Eso le valió el castigo de ser abandonada
por Cupido, quien con tristeza se despidió diciéndole: "El Amor no
puede vivir sin confianza". Expulsada del castillo, la arrepentida
princesa recorrió el mundo en busca de su amado, superando una serie
de desafíos cada vez más difíciles y peligrosos impuestos por Venus.
Como última instrucción le dio una pequeña caja indicándole que la
llevara al inframundo. Tenía que llevar un poco de belleza a
Proserpina la esposa de Plutón. Se le advirtió también que por
ningún motivo debía abrir la caja. Psique se alistó para el viaje y
durante él se enfrentó a varios peligros que fueron superados
gracias a los consejos dados, sin embargo la curiosidad por abrir la
caja la venció así que lo hizo y al momento cayó en un profundo
sueño que parecía la muerte.
Cupido al encontrarla, le retiró el sueño mortal de su cuerpo y lo
puso de nuevo en la caja. Finalmente la perdonó al igual que Venus.
Fue tanto lo que ella luchó que finalmente los dioses conmovidos por
el amor de Psique hacia Cupido, la convirtieron en una diosa para
que pudiera reunirse con su amado. Felizmente Cupido y Psique: El
Amor y el Alma, se unieron tras duras pruebas. De esta unión nació
una hija llamada Voluptas cuyo nombre significa "Placer", de donde
derivan palabras como voluptuosidad. A partir de la historia de
estos dos personajes el amor ha sido simbolizado por dos corazones
atravesados por una flecha: la flecha de Cupido.
Historia de San Valentín
Allá por el año 270 d.C. Roma estaba en plena decadencia y toda
ayuda era poca para evitar que el Imperio se desmorone. Al emperador
Claudio III, que sabía lo que se jugaba en el campo de batalla, le da
por pensar que los hombres casados rinden menos porque están
emocionalmente ligados a sus familias y que los solteros son mejores
soldados. Así que prohíbe el matrimonio.
Por supuesto, la noticia no es bien acogida. Valentín, un obispo
cristiano, decide quejarse a su manera y en secreto comienza a unir
en sagrado matrimonio a las parejas de jóvenes enamorados que a el
acudían. Cuando el emperador lo descubre hace detener a Valentín e
intenta convencerle para que renuncie al cristianismo, como no lo
consigue lo condena a morir.
Durante las últimas semanas de su vida, algo verdaderamente impresionante sucedió:
El carcelero, habiendo visto que Valentín era un hombre de letras,
pidió permiso para traer a su hija, Julia, para recibir lecciones de
él. Julia, quien había sido ciega desde su nacimiento, era una joven
preciosa y de mente ágil. Valentín le leyó cuentos de la historia
romana, le enseñó aritmética y le habló de Dios. Ella vió el mundo a
través de los ojos de Valentín, confió en su sabiduría y encontró
apoyo en su tranquila fortaleza.
-"¿Valentín, es verdad que Dios escucha nuestras oraciones?" Julia
le preguntó un día.
-"Si, mi niña. El escucha todas y cada una de nuestra oraciones," le
respondió Valentín.
- "¿Sabes lo que le pido a Dios cada noche y cada mañana? Yo rezo
porque pueda ver. Tengo grandes deseos de ver todo lo que me has
contado!"
Valentín le contestó,
-"Dios siempre hace lo mejor para nosotros, si creemos en El."
-"Oh, Valentín, yo si creo en Dios", dijo Julia con mucha
intensidad.
-"¡Yo creo!"
Ella se arrodilló y apretó la mano de Valentín. Se sentaron juntos,
cada uno en oración. De pronto, una luz brillante iluminó la celda
de la prisión. Radiante, Julia exclamó,
- "¡Valentín, puedo ver, puedo ver!"
- "Gloria a Dios!" exclamó Valentín.
En la víspera de su muerte, Valentín le escribió una última carta a
Julia pidiéndole que se mantuviera cerca de Dios y la firmó:
"De Tu Valentín", iniciando así la tradición de enviar mensajes de
amor.
Fué ejecutado el día siguiente, el 14 de febrero del año 270, cerca
de una puerta que más tarde fuera nombrada Puerta de Valentín para
honrar su memoria. Fué enterrado en la que es hoy la Iglesia de
Praxedes en Roma. Se cuenta que Julia plantó un Almendro de flores
rosadas junto a su tumba. Hoy, el árbol de almendras es un símbolo
de amor y amistad duraderos.
Algo sobre la Amistad
Siempre hemos escuchado la expresión: "El ser humano es social por
naturaleza, crece y madura con el trato con otras personas". Y así
como la familia nos proporciona fundamentalmente compañía, cotidiano
afecto, incondicional apoyo, estabilidad emocional y una
dimensión trascendental de la vida como un proyecto compartido o el
progreso de nuestros hijos, los amigos aportan preferentemente
diferencia, diversidad, entretenimiento, la posibilidad de desarrollar
aficiones y de comunicarnos en un ambiente de cordialidad e
inhibiciones. Y, en muchas ocasiones, la oportunidad de evadirnos de
nuestros problemas cotidianos. Pero no todos los amigos son igual de
importantes; hablemos hoy de esos que muestran interés por lo que
nos ocurre, de los que siempre están dispuestos a darnos un buen consejo, apoyo, cercanía y afecto; en otras palabras, los buenos
amigos, los imprescindibles.
La mayor parte de nosotros tiene
amigos, o los ha tenido. Pero, con el paso del tiempo, cambiamos de
manera de ser, nos casamos y tenemos hijos y eso nos lleva a
centrarnos en otras prioridades. Otros obstáculos son la distancia
motivada, por ejemplo, por un cambio de residencia. Un posible freno
más: compartir amigos con nuestra pareja y con sus amigos. Además,
conforme pasan los años, algunos tendemos a volvernos más
resabiados, reservados, egoístas, maniáticos o individualistas. Así,
nos hacemos exigentes y menos abiertos, tolerantes y comprensivos,
con lo que nos cuesta mucho hacer nuevos amigos e incluso
mantener los que ya teníamos. Con lo fácil que es perder un amigo, qué
difícil resulta recuperarlo, pensamos, como si la culpa no fuera
nuestra. Pero sepamos que una persona que muestra capacidad para
hacer nuevos amigos evidencia una apertura mental y una sociabilidad
superiores a quien se ve incapaz para conseguirlo. Cada persona, de
todos modos, es un mundo: algunas gustan de amistades íntimas y
otras prefieren una relación más superficial, pero también hay quienes
tienen unos pocos amigos íntimos mientras que con los otros comparte
la vida social menos personal. La clave no es tener muchos amigos,
sino los suficientes para satisfacer nuestra necesidad de relación
ajena a la familia, los vecinos o el trabajo. Podemos tener muchos
amigos y que, sin embargo, no nos "llenen". En ese caso, es hora de
plantearnos la necesidad de cambiar o ampliar nuestra red de amigos.
La amistad es una relación de reciprocidad. No vale que se quiera
mantener una amistad con alguien, ambas personas han de desearlo y
deben participar de un similar concepto de lo que significa la
amistad y de la implicancia que ello conlleva. Para reflexionar y para
decidir sobre nuestras dudas, para admitir sin derrumbarnos las
frustraciones y el dolor, necesitamos experiencias, conocimientos y
seguridades que han de provenir también de nuestro exterior y de
nuestra familia. Gracias a los amigos nos vamos conociendo, nos
desarrollamos y tenemos la compañía necesaria para recorrer la vida
sin miedo excesivo a las caídas, ya que actúan como amortiguador,
como un punto de apoyo para continuar en el camino.
Es cierto que no con todos los amigos
mantenemos la misma cercanía emocional. La diferencia estriba en
la cantidad y calidad de lo que compartimos, en el grado de implicación, intimidad
y complicidad en
la que interactuamos. Las situaciones difíciles por las que todos
pasamos se encargan de distinguir la calidad de nuestras amistades.
Porque es muy habitual que amigos de toda la vida mantengan una
relación superficial en la que compartir el tiempo de ocio es el único
afecto de la relación. Por otro lado, la relación que
mantenemos con los amigos es diferente a la de pareja, actúan en
planos distintos de nuestra vida, complementarios pero difícilmente
asimilables. Para evaluar tu amistad, favor ir al siguiente
Test de la Amistad